Francisco Sierra Pambley
(Villablino, 1827-Madrid, 1915).
Uno de los personajes que mas influencia ha tenido en el panorama cultural y educativo de Villablino, fue sin duda Francisco Segundo Fernández Blanco de Sierra y Pambley, fundador de las escuelas que formaron a numerosas generaciones de lacianiegos bajo un plan de estudios completamente revolucionario para la época. Don Paco Sierra, como era conocido en la zona, nació en Villablino el día 24 de abril de 1827. Era hijo de Marcos Fernández Blanco, de Hospital de Orbigo, y de María de Sierra y Pambley, de la prestigiosa y acaudalada familia de Casa Sierra. en Villablino. A los dos años fue trasladado al pueblo paterno, donde nacieron sus dos hermanos, Victorina y Pedro, y donde aprendió las primeras letras con la ayuda de su madre. Sus padres murieron cuando tenía 18 y 19 años respectivamente, encargándose de su formación académica su tío y padrino, Segundo de Sierra, primero en Astorga, y después estudiando jurisprudencia en la Universidad de Valladolid, para finalizar la licenciatura en Madrid, en 1850, aunque nunca llegó a ejercer su carrera de abogado salvo para la administración de su propia hacienda. Fue precisamente en la capital de España donde entró en contacto con el círculo krausista y los promotores de la Institución Libre de Enseñanza, ILE, lo que le movió a crear una escuela en su hogar materno. Don Paco Sierra trajo a Villablino a las primeras figuras de la educación nacional, Giner, Azcárate y Cossió, y en el escaño de su cocina prepararon los detalles de esta revolucionaria escuela que se inaugura en 1886. Este centro lo dedicó a su tío Don Segundo, y se convirtió en la escuela principal de las demás fundacionales
Don Paco Sierra contrastaba su estilo liberal y progresista para los asuntos generales y públicos, con un carácter de austeridad en su vida privada, con un respeto ciego al pasado. Al parecer nunca subió a un automóvil, ni a un ascensor, las puertas las abría con el codo sin tocarlas, y no daba la mano a nadie si no llevaba guantes. Tenía repulsión por el confort y las comodidades propias, pero no ahorraba detalles con sus invitados. Fue un personaje que supo conjugar de manera magistral los valores de la aristocracia y libertad. Se le cita como una persona de porte distinguido, pequeño de estatura, vestido siempre con elegancia, fino en el trato, amable, de amena conversación, serio, sin caer jamás en la vulgaridad ni en el orgullo. Fue diputado a Cortes desde noviembre de 1858 a 1863, por la sección de Murias de Paredes. Su prestigio era tan grande que de 171 electores y 113 votantes, obtuvo 113 votos. Mas tarde fue diputado por León de 1871 a 1872. Su vida giraba en torno a Madrid, Zamora, Hospital de Orbigo, y Villablino donde invariablemente pasaba los meses de julio y agosto. Don Paco murió en Madrid el 26 de enero de 1.915, a los 88 años de edad.
LUISA DE LA VEGA
Pionera en la educación femenina en el Valle y una de las primeras ilustradoras científicas del país.
María Luisa de la Vega Wetter, aunque nació en París en 1882, fue una de esas mujeres pioneras en las ciencias del mar en una época en la que la investigación marina se vinculaba, principalmente, a la figura masculina. Al respecto, fue de las primeras ilustradoras científicas de España, homenajeada en la siguiente exposición:
https://www.ucm.es/jardinbotanico/ilustradoras-cientificas-en-la-sombra
Tras la muerte de su marido, el 1 de mayo de 1904, la falta de subvenciones para mantener el trabajo que desarrollaba y la complicada situación económica que vivía su familia, la llevaron a ejercer como profesora maestra. Francisco Giner de los Ríos propuso a Luisa viajar a Villablino, para colaborar con la formación agrícola impartida por la Fundación Sierra-Pambley, una entidad muy cercana a la Institución Libre de Enseñanza. Así, se traslada aquí junto a su hija Genara, quien a sus 17 años logra ser la primera mujer en conseguir el bachillerato en León. Con Juan Alvarado, un afamado profesor de Villablino y amigo de la familia, acabará casándose en 1907. Además, apoyada por la mencionada ILE, Luisa llega a ejercer como profesora de francés, comercio y matemáticas en la Escuela de Enseñanza Mercantil y Agrícola que había fundado Alvarado, con la esperanza de poder reunir algún día los medios económicos necesarios para abrir una escuela para mujeres en Sierra-Pambley, en 1913, se establece la sección de niñas en Sierra-Pambley donde Luisa trabajará como profesora junto a su hija Genara.
En el ámbito educativo, también destacó Constantina Valero, primera mujer de Laciana que obtuvo un título de magisterio en la Normal de Oviedo, en el año 1879, ejerciendo de maestra durante toda su vida en nuestra escuela femenina de Villablino.
FELIPA PIÑERO.
Primera mujer concejala en la provincia de León.
El 18 de mayo de 1925, Felipa Piñero asumió el cargo de concejala en el Ayuntamiento de Villablino, cinco meses antes que la primera mujer que ocupó un cargo similar en la capital de la provincia, María Sánchez Miñambres, que lo hizo el 18 de noviembre del mismo año. En el ámbito político, también destacó Florentina Vega, primera diputada leonesa desde la dictadura, natural de Villaseca de Laciana. En su estela seguirían muchas mujeres políticas en el contexto local, provincial y autonómico: nuestra primera alcaldesa, Ana Luisa Durán; la primera concejal, Evelia Fernández; y la procuradora de las cortes de Castilla y León, Nuria Rubio.
Luís Mateo Díez
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Prolífico escritor español nacido en Villablino (León). Licenciado en Derecho y funcionario del Ayuntamiento de Madrid, es fundador en la década de los 60 de la revista Claraboya, junto a otros escritores leoneses. Ha centrado su actividad literaria en el relato y la novela, convirtiéndose en uno de los nombres relevantes de la narrativa española. Es miembro de la Real Academia Española desde el 21 de mayo de 2001 y su obra ha sido traducida a numerosos idiomas. Ha escrito las novelas, Memorial de hierbas (1971), Apócrifo del clavel y la espina (1977), Relato de Babia (1981), Las estaciones provinciales (1982), La fuente de la edad (Premio Nacional de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa, 1986), El sueño y la herida (1987), Brasas de agosto (1989), Las horas completas (1990), Abanito, amigo mío (1991), El expediente del náufrago (1992), el cuento Los males menores (1993), Valles de leyenda (1994), Camino de perdición (1995), El espíritu del páramo (1996), La mirada del alma (1997), el libro de relatos Días del desván (1997), El paraíso de los mortales (1998), La ruina del cielo (Premio Nacional de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa, 1999), Las estaciones de la memoria: antología (1999), Las palabras de la vida (2000), El pasado legendario (2000), Laciana: suelo y sueño (2000), Balcón de piedra (2001) y El diablo meridiano (2001); y los libros de poesía, Señales de humos (1972) y El porvenir de la ficción (1992). La literatura de Luis Mateo Diez está centrada en la tradición fabuladora de Castilla y León, pero su trascendencia es universal. |
Manuel Sierra ÁlvarezManuel Sierra Álvarez nació en Villablino en 1951. Sus primeros cinco años de vida se vieron marcados por el sexto gobierno de España durante la dictadura de Francisco Franco (1951-1956), con posteriores revueltas sociales – sobre todo las acaecidas en la zona del Alto Sil – que han tenido incidencia en su forma de ver el mundo y el arte. En sus varias biografías, relata que lleva desarrollando sus capacidades pictóricas y estéticas desde los 12 años, centrándose en la pintura desde finales de los 70. Ha sido un pintor de formación autodidacta y tendencia figurativa, que hoy lleva más de 50 años destacando en los campos de la pintura (óleo, acrílico, acuarela, cera y técnicas mixtas), el muralismo, la ilustración, la escenografía teatral, la edición de grabados, cerámica, serigrafías y litografías, así como la ilustración de libros y otras publicaciones. Sus obras decoran fachadas, calles y espacios públicos de diversos países como Francia, Italia o Cuba, y aparece con regularidad en circuitos de galerías nacionales e internacionales. Ha llevado a cabo un centenar de exposiciones individuales en numerosas ciudades españolas y europeas desde 1973, siempre con un guiño a Laciana y Babia, donde nació y creció respectivamente. En la actualidad reside en Simancas, Valladolid (ciudad en la que es un enorme referente), donde tiene su taller de trabajo y en el que sigue pintando. Expone con regularidad en circuitos de galerías nacionales e internacionales y acude periódicamente con su obra a Ferias y Bienales.
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![]() KASBAH Acrílico sobre lienzo 80×60 cm. |
![]() EL CARRO ROJO Acrílico sobre lienzo 160 x 130 cm. |
CARMEN MARENTES
Tanto en el arte como en las letras, destacan varias artistas lacieniegas. Carmen, por su parte, fundó en los años 70 el Grupo de Bailes y Costumbres de San Miguel, colaboró en la edición de la Revista El Calecho y junto a su marido, Lucio Criado, editaron en 1987 el disco “A Xeito, música, canciones y bailes de la montaña astur-leonesa”, reconocido nacionalmente por su labor de investigación. En 2024, ha sido galardonada con el Premio Mujer Rural de la Diputación de León, junto a nuestra emprendedora Isabel Gómez, que regente El Cordal. En el ámbito musical, muchas son las artistas que siguen nuestra tradiciones, como el dúo Tsacianiegas, las hermanas García Tablado, Charo González o Dora Helena. Claro que el ámbito de la creación también se nutre del arte (colectivo LacianArt) y la literatura y divulgación (Guadalupe Lorenzana, Blanca Berdasco, Silvia Aller, Tanía Pasarín, Julia Polo o Mercedes Fisteus). En deportes, las hermanas García (pioneras del fútbol en Tsaciana), Soraya García o Paula Álvarez Nogueiro, personas usualmente nombradas en nuestra tradicional Gala del Deporte.



Prolífico escritor español nacido en Villablino (León). Licenciado en Derecho y funcionario del Ayuntamiento de Madrid, es fundador en la década de los 60 de la revista Claraboya, junto a otros escritores leoneses. Ha centrado su actividad literaria en el relato y la novela, convirtiéndose en uno de los nombres relevantes de la narrativa española. Es miembro de la Real Academia Española desde el 21 de mayo de 2001 y su obra ha sido traducida a numerosos idiomas. Ha escrito las novelas, Memorial de hierbas (1971), Apócrifo del clavel y la espina (1977), Relato de Babia (1981), Las estaciones provinciales (1982), La fuente de la edad (Premio Nacional de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa, 1986), El sueño y la herida (1987), Brasas de agosto (1989), Las horas completas (1990), Abanito, amigo mío (1991), El expediente del náufrago (1992), el cuento Los males menores (1993), Valles de leyenda (1994), Camino de perdición (1995), El espíritu del páramo (1996), La mirada del alma (1997), el libro de relatos Días del desván (1997), El paraíso de los mortales (1998), La ruina del cielo (Premio Nacional de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa, 1999), Las estaciones de la memoria: antología (1999), Las palabras de la vida (2000), El pasado legendario (2000), Laciana: suelo y sueño (2000), Balcón de piedra (2001) y El diablo meridiano (2001); y los libros de poesía, Señales de humos (1972) y El porvenir de la ficción (1992). La literatura de Luis Mateo Diez está centrada en la tradición fabuladora de Castilla y León, pero su trascendencia es universal.








